El reflujo es común en bebés pequeños y, con algunos ajustes en las tomas y la postura, puedes ayudar a que tu bebé se sienta más cómodo día a día.
¿Tu bebé vomita la leche materna? ¡Es completamente normal que los pequeños tengan reflujo! Entendemos que te preocupe que tu bebé sienta malestar y que quieras ayudarlo a sentirse mejor, pero recuerda que su sistema digestivo se está adaptando a un nuevo alimento en un ambiente diferente, y algunos bebés pueden tardar más en acostumbrarse.
¿Cómo saber si tu bebé podría tener reflujo?
Los bebés que experimentan reflujo generalmente regurgitan la leche de una a dos veces por cada toma. Si el bebé está contento, cómodo y crece adecuadamente, lo más probable es que se trate de una regurgitación normal.
Sin embargo, es importante estar atento a otros síntomas tales como:
- Regurgita leche más de tres veces al día.
- Expulsa más de una cucharada de leche materna.
- Parece sentir dolor al momento del vómito.
- Llora después de comer o amamantar.
- Tiene llanto constante durante el día por más de 3 horas y sin causa evidente.
- Presenta falta de aire momentánea o un tono azulado en la piel (debido a falta de oxígeno).
Cuando la leche regresa hacia el esófago, el contenido del estómago —que es ácido— puede irritarlo. Esa molestia explica por qué algunos bebés lloran o se inquietan justo después de la regurgitación.
Consejos prácticos para aliviar el reflujo en bebés
Hay varias estrategias que puedes implementar para ayudar a prevenir y aliviar el reflujo de tu bebé:
Durante la alimentación
- Revisa tu técnica de lactancia; un buen agarre marca la diferencia.
- Mantén alineada la cabeza y el cuerpo del bebé mientras comes lo abrazas.
- Realiza pausas durante la toma para ayudar a que eructe.
- No modifiques tu alimentación si estás amamantando, a menos que tu médico te lo indique.
Después de la toma
- Mantén a tu bebé en posición vertical por unos minutos.
- Prefiere abrazos suaves y deja el “avioncito” para después.
- Evita acostarlo justo después de comer.
- Acuéstalo boca arriba para dormir.
- Evita presionar su pancita (como en sillas de coche o mecedoras inmediatamente después de comer).
- Ten una toallita limpia a la mano para cualquier regurgitación.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Si el reflujo es muy frecuente, doloroso o abundante, es importante que un especialista lo valore. Busca ayuda médica si:
- Los síntomas no mejoran en un par de semanas.
- Tu bebé no está ganando peso o pierde peso.
- Notas dificultad respiratoria o cambios en el color de la piel.
Un pediatra gastroenterólogo puede:
- Realizar pruebas para identificar la causa del reflujo.
- Indicar tratamientos o medicamentos si son necesarios.
- Revisar si probióticos como L. reuteri pueden dar alivio.
El reflujo en bebés es común y, a menudo, temporal. Con paciencia y las estrategias adecuadas, puedes ayudar a tu pequeño a sentirse más cómodo mientras su sistema digestivo madura. Recuerda que cada bebé es único y sus necesidades pueden variar, por lo que la comunicación con tu pediatra es clave para la salud y bienestar de tu hijo.
Referencias
Mayo Clinic (2024). Reflujo ácido infantil. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/infant-acid-reflux/symptoms-causes/syc-20351408
Mayo Clinic (s.f.). Cuando los bebés escupen: lo que es normal y lo que no. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/in-depth/healthy-baby/art-20044329